Control de crucero adaptativo, un aliado en seguridad al volante

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Gracias a los estudios sobre conducción sabemos que el 90% de los accidentes de tráfico se deben a errores humanos. Además, en el 41% de los casos está presente el exceso de velocidad. En 2017 fallecieron 1.200 personas en nuestras carreteras. Si pudiésemos controlar ambos factores: error humano y exceso de velocidad, ¿cuántas vidas se salvarán?

En estos factores están trabajando laboratorios e ingenierías de todo el mundo para diseñar dispositivos que aumenten la seguridad en carretera. Cuando tengas un dispositivo Coyote en la mano, piensa que es fruto de décadas de innovación y mejora continua en el campo de los asistentes a la conducción.

Hablamos en su momento de la historia del GPS y su evolución con el paso de los años, y lo hacemos ahora sobre la automatización de funciones de conducción, hasta ahora bajo el control del conductor. Con estas técnicas, la tecnología se convierte en el mejor aliado al volante.

Limitadores de velocidad y control de crucero

Con la llegada de motores más potentes tras la I Guerra Mundial surgió la necesidad de regular la velocidad. Los sistemas de seguridad que ahora disfrutamos en nuestros coches son fruto de la evolución de aquellos sistemas, que han ido mejorando con el tiempo y han sido sustituidos por otros más eficientes en cada generación.

Sin embargo, con el paso de los años nos dimos cuenta de que, a pesar de regular la velocidad con límites e imponer multas por superarlos, muchos conductores los infringían por desconocimiento en determinados momentos, debido a descuidos, o simplemente por no percibir el riesgo real que supone conducir a elevada velocidad.

Para hacer frente a estos problemas llegaron las primeras soluciones en forma de limitadores de velocidad. Estos sistemas eran una forma voluntaria de auto imponerse un tope de velocidad, un límite que el vehículo no superaba.  Generalmente, aunque no necesariamente, este límite se sitúa el máximo permitido para el tipo de vía, o unos pocos km/h más bajo.

Posteriormente llegó el control de velocidad de crucero que, innovando desde la base del limitador de velocidad, hacía lo mismo pero mejorando la conducción: ahora no había que pisar el pedal del acelerador, ya que el coche lo hacía por nosotros. Dicho de otra manera, se había automatizado una de las funciones más importantes en la conducción: acelerar.

Hacia la conducción autónoma

La tecnología, nuestra aliada en la seguridad al volante, no se quedó ahí y siguió evolucionando. Con la llegada de los ACC (siglas en inglés del control de crucero adaptativo) se automatizan otras funciones del conductor. En este caso, el sistema escanea a través de un radar frontal de media distancia si hay vehículos delante de nosotros.

Con objeto de mantener la distancia de seguridad con el vehículo que nos precede, el coche frena de manera autónoma para reducir la velocidad. Esto es especialmente útil en los atascos, donde las tareas de acelerar y frenar constantemente puede llegar a resultar desesperantes y agotadoras, potenciando que cometamos algún error.

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Todas estas innovaciones van encaminadas el fin principal de controlar la velocidad del coche. Pero también el de automatizar funciones propias del conductor y eliminar en la medida de lo posible el factor humano, ese que mencionábamos como el causante del 90% de los accidentes de tráfico.

En ese camino están otros avances como los sistemas pre-colisión, el LDW (detección de cambio de carril involuntario) o el sistema de detección del sueño. Es un camino de mejora continua de los sistemas de asistencia a la conducción, y que tiene un destino común: la conducción autónoma dentro de unos años.

Soluciones para todas las soluciones y bolsillos

Comentábamos arriba que muchos conductores superamos el límite de velocidad al conducir por diferentes motivos. En carreteras convencionales, por ejemplo, dudamos sobre la velocidad correcta; y en el resto de vías sucede que imitamos el comportamiento de otros conductores, acelerando sin siquiera darnos cuenta. A este tipo de conducción se la conoce como conducción en espejo.

Aunque cada vez son más frecuentes en todas las gamas de vehículos, no todos los coches llevan control de crucero, y aún son un extra demasiado costoso que hace que nos planteemos otras opciones.

En este sentido, contamos con dispositivos que nos ayudarán a tener controlada nuestra velocidad (así como a ahorrarnos alguna multa). Todos los dispositivos de Coyote cuentan con la información sobre los límites de velocidad de cada tipo de carretera, y nos avisarán si los superamos en algún momento de nuestro trayecto.

Estas alertas también aparecen reflejadas en la aplicación móvil, que podrás usar de forma gratuita al adquirir cualquiera de los dispositivos Coyote y su correspondiente suscripción. Además  puedes probarla gratuitamente durante 15 días aquí. Ya no hay excusa para quejarnos de la antigüedad del coche y de la falta del control de crucero, ya que Coyote se adapta a todo tipo de vehículo e irá contigo a todas partes (a las que quieras llevarlo).

 

Gracias a la ayuda de estos dispositivos evitamos despistes innecesarios que nos lleven a superar el límite de velocidad en el momento más inadecuado. Viajar siempre un par de kilómetros por debajo de este límite nos permitirá evitar sorpresas desagradables en forma de multas, pero también hará más seguro nuestro viaje. Después de todo, la tecnología es el mejor aliado en seguridad al volante.

 

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Imágenes | iStock/zenstock, iStock/jamesteohart

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