Seis razones por las que podemos ser víctimas de los radares

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Seis razones por las que podemos ser víctimas de los radares

En 2015, la DGT recaudó más de 1,5 millones de euros diarios debido a los conductores que infringieron las normas de tráfico, límites de velocidad incluidos. En 2016, el importe al que ascendían las multas de velocidad de radares móviles y fijos ascendió a 164.206.233,66 euros.

Por desgracia, esta subida en multas acompaña a un repunte de los fallecidos en accidentes de carretera, y es que conducir distraídos no solo tiene el coste económico de la multa. Tanto para evitar accidentes con víctimas en carretera, como para ahorrarnos unos euros mientras conducimos, recopilamos seis razones por las que podemos ser víctimas de los radares.

Malinterpretar las señales de tráfico

Esto ocurre mucho en ciudad y Áreas de Prioridad Residencial (Madrid, Barcelona, Toledo, San Sebastián…), pero también en algunas carreteras. Bien por desconocimiento de la señal en cuestión, un despiste al mirarla o el hecho de que esté deteriorada pueden hacer que las malinterpretemos.

Esto es especialmente grave (por seguridad) en lugares en que se cambia de alta velocidad a baja velocidad, como los cruces en las carreteras secundarias, en las que no vemos el STOP pintado en el suelo. Como consecuencia, se nos hace una fotografía de la matrícula y nos llega una multa a casa tiempo después.

Hay un conjunto de señales bastante conocidas (las de velocidad, cambio de sentido, STOP, ceda el paso,…) pero hay otras que no conocemos tanto, como la de itinerario con preferencia o la de carriles obligatorios y lentos. Estar al tanto de las señales de tráfico no solo es importante para evitar despistes que puedan salirnos caros, sino que es obligatorio como conductores.

Desconocer los límites de velocidad de la carrera

Es frecuente, en especial en personas que se sacaron el carné de conducir hace décadas, que desconozcan los límites de velocidad de determinadas vías. Recordemos que, además de haberse cambiado dos veces hace unos años, existen dos límites (genérico y específico), y que estos dependen del tipo de vía y del vehículo que usemos.

Así, para una autopista el límite genérico de velocidad para un turismo es de 120 km/h, pero en la misma vía un autobús solo podrá circular a 100 km/h de máxima. Si nos encontramos en una carretera convencional con más de 1,5 m de arcén, estas velocidades bajan a 100 y 90 km/h, respectivamente, y si el arcén es más estrecho, a 90 y 80 km/h.

Desconocer los límites de velocidad de la carrera

Si desconocemos la velocidad a la que se puede circular, es probable que en algún momento la superemos, distraídos. Y en ese caso los radares fijos, móviles, e incluso los helicópteros Pegasus, podrían multarnos (con razón). En los dispositivos Coyote aparecen reflejadas tanto la velocidad máxima de la vía para turismos como la velocidad a la que circulamos.

Apurar un semáforo en ámbar

Dentro de poblado, buena parte de las multas vienen de los buitres, apelativo nada cariñoso que se les ha dado a los radares de semáforo por su forma, apoyados sobre un perfil horizontal, a la espera de que cometamos una infracción.

En muchas ocasiones los conductores pecamos de temerarios y aceleramos para tratar de cruzar antes de que el semáforo cambie de verde a rojo, un peligro que nos expone tanto a nosotros como al resto de conductores de una intersección. Recuerda que la luz de ámbar del semáforo indica que debes detener el vehículo, por seguridad.

A veces observamos con el rabillo del ojo cómo cambia de verde a ámbar, y en caso de frenada brusca (especialmente si tenemos un vehículo detrás por el retrovisor) en ocasiones es conveniente seguir circulando para evitar un choque trasero. Sin embargo, contar con un navegador que nos indique estos radares de semáforo nos facilitará frenar a tiempo, antes del semáforo y de forma segura, porque sabremos de antemano que ahí hay un radar.

Distracciones varias que nos ponen en peligro

Hemos analizado en alguna ocasión algunas de las distracciones en carretera que tienen multa. No mantener la distancia de seguridad, arrojar algo por la ventanilla, comer mientras conducimos, maquillarse, llevar más pasajeros de lo permitido e incluso discutir al volante tienen como premio una multa, así como la retirada de puntos del carné.

Distracciones varias que nos ponen en peligro

El motivo tras esto es que las distracciones suponen un factor de riesgo en carretera, capaces de causar un accidente de tráfico. Para evitarlo, se penaliza con diferentes cantidades económicas el hecho de conducir distraído.

Que se nos olvide colocarnos el cinturón de seguridad

No ponernos el cinturón de seguridad sigue siendo una de las causas más frecuentes de multas, así como de la alta mortalidad en accidentes de tráfico. Tanto es así que la DGT ha puesto en marcha a lo largo de 2017 los radares de cinturón. Estos escanean a los conductores en busca de la banda que protege nuestra vida en caso de colisión.

Aunque este nuevo radar de cinturón no detecta todavía si hemos colocado o no la sillita de retención infantil, esta es tan importante como nuestro cinturón de seguridad, y hemos de instalarla para niños de hasta 1,35 m de altura. Tanto en la aplicación Coyote (gratuita durante 15 días) podremos ver las alertas de los radares de cinturón, y colocárnoslo si se nos había olvidado.

Estos mismos radares de cinturón detectan si estamos o no haciendo uso del teléfono móvil al volante. Esta conducta peligrosa ocasiona distracciones de consideración, especialmente si circulamos a alta velocidad. Escribir una palabra en WhatsApp nos lleva unos pocos segundos, pero durante ese tiempo habremos avanzado decenas o cientos de metros sin prestar atención a la vía.

Adaptar nuestra velocidad a la del resto de los vehículos (y no a la de la vía)

Adaptar nuestra velocidad a la del resto de los vehículos (y no a la de la vía)

En ocasiones, cuando accedemos a una vía en la que los vehículos conducen por encima de la velocidad máxima, adaptamos nuestra velocidad a la suya (conducción por imitación) sin darnos cuenta de que hemos acelerado en demasía. Si vamos distraídos incluso podemos caer en el error de que éramos nosotros quienes circulaban despacio, y conseguir con ello una multa.

De ahí que sea importante evitar las distracciones mencionadas arriba, pero también conocer en todo momento la velocidad de la vía, así como la nuestra. En dispositivos como Coyote pueden configurarse avisos sonoros y lumínicos que nos informan cuando superamos los límites de velocidad, ayudando a adaptarlos a la demanda de la vía, y evitando que nos pongan una multa.

 

En Coyote | Radares de Cinturón. Qué son y cómo funcionan

Imágenes | iStock/Photitos2016, iStock/Manuel-F-O, iStock/SIphotography, iStock/PPrat

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