Los controles en carretera evolucionan en la frontera entre España y Francia. En La Jonquera, un nuevo sistema instalado en la AP-7 permite analizar el paso de los camiones sin necesidad de detenerlos. Gracias a varias tecnologías combinadas, estos pórticos identifican los vehículos que podrían presentar alguna irregularidad para someterlos únicamente, si es necesario, a una inspección más exhaustiva. Una medida que busca hacer los controles más eficaces y mantener la fluidez del tráfico en uno de los principales corredores de transporte de Europa.
El primer pórtico se ha instalado en la AP-7, a la altura de La Jonquera, en sentido sur. Esta localidad gerundense constituye uno de los principales puntos de paso para el transporte internacional de mercancías entre España y Francia. Cada día circulan por este tramo de la AP-7 más de 20.000 camiones, lo que convierte a esta autopista en una infraestructura clave para el transporte europeo. Con estos nuevos equipos, las autoridades buscan optimizar los controles sin obligar a detener a todos los vehículos pesados.
La iniciativa no se limita a La Jonquera. Está previsto desplegar un total de ocho puntos de control distribuidos entre la AP-7 y la C-33, en ubicaciones como La Roca del Vallès, Martorell, Vila-seca o La Llagosta. Muchos de estos dispositivos se han instalado aprovechando las antiguas áreas de peaje, cuyos espacios permiten desviar fácilmente los vehículos seleccionados hacia zonas habilitadas para su inspección.
Aunque puedan recordar a un radar tradicional, estos dispositivos tienen una función mucho más amplia. Se trata de sistemas inteligentes capaces de recopilar distintos datos sobre el vehículo mientras continúa circulando. Las cámaras y sensores instalados sobre la calzada identifican el camión y recogen la información necesaria para realizar una primera evaluación. Además, unos sensores integrados en el firme permiten efectuar un pesaje dinámico, es decir, calcular el peso del vehículo sin necesidad de detenerlo sobre una báscula. El sistema también puede acceder de forma remota a determinados datos del tacógrafo inteligente de segunda generación. Este dispositivo, obligatorio en gran parte del transporte profesional, registra aspectos como los tiempos de conducción, los periodos de descanso y diversa información relacionada con la actividad del vehículo. La combinación de todos estos datos facilita la detección de posibles irregularidades antes de decidir si un camión debe ser sometido a un control presencial.
Estos pórticos no sustituyen el trabajo de los agentes de tráfico. Su función consiste en realizar una primera selección de los vehículos que presentan indicios de incumplimiento.
Entre las posibles anomalías que pueden identificar se encuentran:
Además, está previsto que el sistema incorpore progresivamente el reconocimiento automático de matrículas. Según el calendario previsto, esta funcionalidad estará plenamente operativa antes de finalizar 2026. En cualquier caso, la información recopilada por el sistema no implica automáticamente una sanción. Sirve para decidir qué vehículos deben someterse a una inspección física por parte de las autoridades.
Cuando el sistema detecta una posible irregularidad, envía una alerta a los Mossos d’Esquadra. La matrícula del vehículo puede aparecer entonces en un panel de mensaje variable, indicando al conductor que abandone la autopista para dirigirse a una zona de inspección. Una vez allí, los agentes realizan las comprobaciones habituales: documentación del vehículo, estado del tacógrafo, cumplimiento de los tiempos de conducción y descanso, peso real de la carga o validez de la documentación obligatoria. Por el contrario, los vehículos que no presentan ninguna anomalía continúan su trayecto sin necesidad de detenerse, lo que reduce considerablemente las interrupciones para los transportistas que cumplen la normativa.
Es una duda habitual. Aunque incorporan cámaras y distintos sistemas de detección, estos dispositivos no funcionan como un radar automático destinado únicamente a controlar la velocidad. Su finalidad es mucho más amplia. Actúan como una herramienta de apoyo para los controles del transporte de mercancías, analizando simultáneamente diferentes parámetros para determinar si un vehículo requiere una inspección presencial. Por ello, los turismos que circulan por la AP-7 no son el objetivo principal de este sistema. Los controles están dirigidos, sobre todo, a los vehículos pesados y al cumplimiento de la normativa específica que regula el transporte profesional.
La implantación de estos equipos responde a una necesidad cada vez mayor en la AP-7. Desde la eliminación de varios peajes, el volumen de tráfico ha aumentado de forma significativa. Realizar controles sistemáticos a todos los camiones supondría importantes retenciones y mayores riesgos para la circulación. Gracias a esta tecnología, las fuerzas de seguridad pueden centrar sus recursos en aquellos vehículos que realmente presentan indicios de incumplimiento. Los transportistas que circulan conforme a la normativa continúan su viaje sin interrupciones, mientras que los controles se concentran en los casos que requieren una comprobación detallada. Esta estrategia también contribuye a mejorar la seguridad vial. Un camión con sobrecarga, un conductor que haya superado los tiempos máximos de conducción o un tacógrafo con posibles irregularidades pueden representar un riesgo importante en una vía con un tráfico tan intenso. Para los transportistas que cruzan habitualmente la frontera entre España y Francia, la llegada de estos nuevos pórticos pone de manifiesto la importancia de revisar antes de cada viaje el estado del vehículo, la carga transportada, la documentación obligatoria y el cumplimiento de los tiempos de conducción.
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