A largo plazo, el desgaste (incluido el óxido) provocado por la corrosión puede dañar seriamente la carrocería de tu coche e incluso provocar la rotura del metal. Por suerte, existen varias soluciones eficaces para evitar estos problemas. ¡El blog Coyote las ha recopilado para ti!
Para luchar eficazmente contra la corrosión en tu coche, es importante conocer sus causas. En pocas palabras, la corrosión es el resultado de una reacción química llamada oxidación. Diversos factores pueden provocar o acelerar su aparición:
Existen varias acciones que pueden ayudarte a evitar (o ralentizar) la corrosión en tu coche.
No hay secretos: para evitar la aparición de óxido, es fundamental realizar un mantenimiento regular. Esto incluye limpiar y lavar la carrocería varias veces al año (especialmente en invierno, cuando circulas por carreteras tratadas con sal). Para eliminar restos de sal y limpiar eficazmente el exterior del vehículo, utiliza agua a presión o acude a un túnel de lavado. Recuerda también aclarar cuidadosamente el chasis con agua limpia después de episodios de nieve o tras conducir por carreteras con sal, y asegúrate de que los pequeños orificios situados bajo las puertas y en la base del parabrisas no estén obstruidos.
Presta atención también al secado: utiliza una bayeta de microfibra (si lavas el coche a mano) para evitar que el agua se acumule en bisagras o juntas. Por último, abre el capó para retirar las hojas secas acumuladas; con el tiempo se descomponen y pueden obstruir los desagües (provocando corrosión en las aletas).
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Existen varios tratamientos eficaces para prevenir la corrosión. Puedes aplicar cera (wax) o un tratamiento cerámico. Además de aportar brillo a la carrocería, estos productos tienen una función protectora: rellenan los microporos del barniz y crean una capa hidrófoba que evita que el agua y los contaminantes se adhieran directamente a la superficie.
Si tu vehículo está expuesto diariamente a riesgos (montaña, costa), también es recomendable aplicar un tratamiento profesional en el chasis, como un tratamiento de cavidades o una protección bituminosa.
Otra acción clave para limitar la corrosión es reparar de inmediato los impactos causados por gravilla (con un lápiz de retoque) y comprobar regularmente que la pintura no esté dañada en los bajos. Si detectas zonas afectadas, aplica un convertidor de óxido y una pintura protectora.
Evita, si es posible, estacionar tu coche durante largos periodos sobre césped: la humedad asciende directamente hacia el chasis. También hay que tener cuidado con los garajes cerrados y mal ventilados, donde la humedad puede quedarse adherida al metal.
¡Te seguiremos contando más en el blog de Coyote!